Y a propósito de la libertad, ¿Qué es la libertad? Éste es un tema delicado al que intentaré dar un fundamento filosófico. Dice la tradición que la libertad termina donde empieza la de los demás, pero no todo el mundo está de acuerdo.

 

Para hablar de libertad tenemos primero que entender que la misma no es algo inherente al ser humano, es algo que él mismo se labra a lo largo de su vida, y la de sus antepasados, gracias a su capacidad de razonar. Pensamos que los animales no cautivos son libres por naturaleza, esto es silogísticamente erróneo, para ser libre hay que ser capaz de tener uso de razón, no solo de instinto. Derivado de lo anterior nacen diversos conceptos de libertad, vamos a ver algunos de ellos.

 

Ante todo la libertad no nace de la nada, se crea. Gracias a las leyes tenemos definidos los conceptos de libertad y sabemos lo que podemos y no podemos hacer. Voy a citar a Montesquieu si me lo permiten, “La libertad se establece por la ley y consiste principalmente en no poder ser obligado a no hacer una cosa que las leyes no ordenan (…) somos libres en tanto que vivimos bajo leyes civiles”(El espiritu de las leyes, 1748) Aunque Montesquieu dice que ésto es imposible si no hay una separación adecuada de los poderes del estado, la cual garantizará que los ciudadanos elijan con la libertad que la misma ley les permite.

 

¿Qué significa? Pues que los hombres, como individuos sociales, tenemos la obligación de colaborar con el beneficio de la sociedad que estimamos justa, con ello votamos como sociedad política a los partidos que más afines son a nuestras ideologías. En este concepto la libertad nace de una obligación, bastante paradójico. Cierto es que solo votamos si queremos, pero si no votamos no ejercemos nuestro derecho a la libertad como ciudadanos políticos, quizás sí como ciudadanos indignados.

 

Aún bien dice Thomas Hobbes en “El Leviatán, 1651”  (…)los que hablan de este tema confunden a menudo ius y lex, derecho y ley, éstos debieran, sin embargo, distinguirse, porque el derecho consiste en la libertad de hacer o no hacer, mientras que la ley determina y ata a uno de los dos, con lo que la ley y el derecho difieren tanto como la obligación y la libertad, que en una y la misma materia son incompatibles”  Por lo que encontramos una controversia en la que las leyes siempre estarán limitando nuestra libertad, pero al mismo tiempo garantizándola. Lo que nos lleva entonces a la renuncia personal de las libertades individuales, hablemos un poco de eso también.

 

Seguimos basándonos en Hobbes y en sus leyes naturales, leyes eternas e inmutables que se dan en todos los seres sociales de una u otra forma. No me voy a empezar a citarlas una a una, vamos a exponer las tres principales y a intentar exponer un concepto más apurado de la libertad individual, quien quiera leer más acerca de ésto solo debe recurrir a “El Leviatán” y encontrará una obra maestra acerca de las libertades individuales más específicas.

 

La primera ley nos habla de que los seres sociales siempre buscan la paz, al menos siempre que pueda obtenerse y no choque directamente con su necesidad de preservación.

 

La segunda ley (y ojo a ésta, que es importante) nos dice que los seres humanos deben de ser capaces de renunciar a algunos de sus propios derechos en pos de preservar la paz y establecer contratos sociales. En el caso de la sociedad habla de “renunciar a su derecho a toda cosa en pro de la paz y defensa propia que considere necesaria, y se contente con tanta libertad contra otros hombres como consentiría a otros hombres contra el mismo.” Modelo de sociedad que tenemos ahora y nos garantiza que las “libertades” de alguien más fuerte no puedan aplastar a las nuestras.

 

Y la tercera ley (la que todos olvidan cuando no les convence el contrato) es la preservación y cumplimiento del mismo, pese al disgusto de alguna de las partes contratantes, dado que si se rompe el mismo volvemos al estado de guerra continua (o anarquía) en el que se suprimen los derechos que nos igualan y se vuelve a imponer la libertad de los más fuertes.

 

Sabiendo ya de donde manan estas leyes de la razón, que no todos cumplen, vamos a ver por qué los seres humanos tienden a ellas para formar una sociedad. Para empezar tenemos dos razones principales: la primera es el contrato que hemos definido antes y la segunda es la que deriva de la inseguridad del incumplimiento de las mismas leyes. En consecuencia acaba naciendo un poder social que castigará a los que infrinjan las leyes, ya que las leyes naturales van en contra de nuestros instintos más primarios, nuestros deseos y pasiones naturales. Si fuésemos capaces de darles satisfacción sin poner en riesgo nuestra integridad o la de otros no nos haría falta un gobierno civil, pero esta reflexión no viene a hablar de utopías.

 

Por lo que los hombres que ven una mejora de su existencia finalmente acaban cediendo el derecho de gobernarse a sí mismos y éste se lo dan a un hombre o un conjunto de hombres que renunciarán a lo mismo y tendrán el trabajo de reducir ese gran número de derechos y voluntades en una sola, con la que nacerá la sociedad civil

 

Vemos claramente que el contrato social habla del modelo de república, no obstante Hobbes no niega la monarquía como proceso de cohesión social, la unión de todos los ciudadanos en uno solo, que pueda hablar por todos sin influencias políticas de ninguna clase, aunque ésto atentaría contra todo lo expuesto anteriormente, así que lo descarta. En el caso de España tenemos una monarquía parlamentaria, aceptada en la Constitución por nuestros abuelos, que por tanto hemos elegido. No me voy a meter en política, es una figura que debería tener una revisión de su cargo cada cierto número de años ya que no todo el mundo opina que sea beneficiosa para la nación.

 

A raíz de todo lo anterior podemos resumir que la libertad del más fuerte es hacer todo lo que a uno se le antoje, pero renunciamos a ésto en pos de una mejor calidad de vida y basamos nuestras elecciones en un código de leyes (contrato) que nos permitirá vivir según las reglas pactadas por los representantes de la sociedad civil. Luego la libertad actual en todos sus ámbitos se basa en el respeto a las normas y a las decisiones que toman las personas, deben ser por tanto respetadas en todo momento.

 

Mojándome un poco, para terminar, las libertades más cuestionadas son, reduciéndolas muchos, dos; la libertad de expresión (hasta donde podemos hablar acerca de un tema, es el derecho número 19 de la declaración derechos humanos de 1948) y la libertad de elección (religiosa, sexual, de género…) ambas deben ser respetadas dentro del margen de la ley y castigadas en el caso contrario.

 

Habiendo expuesto en que se basa filosóficamente la sociedad, podemos ver de donde surgen las libertades individuales, de ello se pueden sacar muchas conclusiones para aplicar a gran parte de las problemáticas nacionales de la actualidad, pero cuando se rompe o intentan romper el pacto es imposible. Por supuesto el nacimiento de nuestra sociedad es histórico, todo lo que expone Hobbes y que yo me he atrevido a resumir tan brevemente es fruto del pensamiento y no de la historia, por ello se deben rechazar muchos de los convencionalismos históricos en pos de una sociedad mejor.

 

Hasta aquí por hoy, que ya es, a parte de lo aquí escrito hay muchísimas más teorías acerca de la libertad, yo he expuesto la que para mí es más justa y acertada al modelo actual de libertad.

 

Así que ahora que sabes que eres libre (en parte) puedes dormir tranquilo.

Un comentario en “A propósito de la libertad.

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