Simplemente hazlo. No lo dejes para mañana, ni para el lunes, ni para el día uno del mes que viene. Hazlo, sé el cambio, provoca el cambio. Una máxima en la vida es que sin acción no existe nada, no suceden las cosas, nada cambia si se mantiene inalterable. En el mundo todo está en continuo movimiento, nada se para y nada es para siempre. Decía Heráclito que uno no se puede bañar dos veces en el mismo río, todos estamos sujetos a proceso de transformación; todo nace y se destruye constantemente, independientemente del ente.

El cambio, por otro lado, no es algo sencillo. Si no estamos contentos con algún aspecto de nuestra vida, hablemos de nuestro trabajo, no queda otra que ser valientes, cautos, inteligentes, astutos y planificadores. Pero ante todo diligentes. No se puede cambiar sin sudor y esfuerzo. Nada sucede solo porque uno esté dispuesto, hay que ser muy valiente para dar el paso en el que empezamos a salir de la zona de confort, y muy diligentes para ser capaces de adaptar toda nuestra vida a nuestro objetivo.

Decía Karl Marx: “El trabajo dignifica al hombre” Yo siempre lo he tomado en el aspecto de que nuestro trabajo tiene que significar un complemento en nuestra vida. Nos diferenciamos de los animales en que el hombre, al producir sus medios de vida, produce indirectamente su propia vida material (Karl Marx, La ideología alemana 1846) y por ello y con ello no debemos dejar que nuestro trabajo sea simplemente el sustento, pues haríamos como los animales, no tener más obligación que vivir para trabajar; mientras que yo creo que debemos trabajar para vivir. Ahí es donde el señor Marx y yo discrepamos, pero aún así su filosofía del trabajo y su obra “El Capital” merecen mucho la pena.

Así pues aplicado al ámbito del trabajo, si queremos cambiar en la vida, debemos ponernos en movimiento. Gran ejemplo son los empleados que, tras ahorrar un dinero y aprender el oficio, salieron de su cómodo puesto para introducirse en la vorágine que es ser emprendedor. Con sus ahorros hicieron el lugar y el material algo real, con su diligencia se levantan cada mañana a luchar y con su imaginación buscan la forma de encontrar la liquidez necesaria para cumplir con sus proyectos. Levantarse cada día con una sonrisa en la cara, ir a tu negocio soñado (o ser empleado del lugar de tus sueños) por muy pronto que sea, y salir tarde del trabajo, no es nada comparado con la satisfacción de estar haciendo lo que te gusta, y sentirte realizado.

Todo esto es aplicable a cualquier ámbito de la vida. Aunque duela levantarse a las 6 de la mañana. Aunque todos te digan que estás loco. O aunque sea fiesta y tu estés trabajando. Recuerda ésto: El precio de la disciplina siempre será menor que el dolor del arrepentimiento. Y que lo imposible es lo posible por hacer.

 

Nos vamos leyendo.

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