El otro día, en una conferencia, dijeron algo que me hizo reflexionar: “Nadie se acuerda del dinero que tiene o de cuánto ha estudiado mientras se está muriendo” Impactante, ¿Verdad?

No me cabe la menor duda de que muchos de vosotros ya habréis escuchado ésto, o lo habréis pensado y reflexionado, pero yo no. Siempre he pensado que las personas basamos nuestras vidas en cumplir objetivos y metas cuantificables, y que todos son legítimos. Que alguien se dedique toda su vida a la búsqueda de dinero, conocimiento o de Dios, me ha parecido igual de legítimo. Digo legítimo, que no realizador. Mi perspectiva era: “Vive como quieras mientras no le hagas daño a nadie” “Si quieres contar las monedas que tienes sobre tu lápida, es cosa tuya” Ahora en cambio pienso de esta forma: “Vive cada día de manera que tus hijos puedan estar orgullosos de ti” Y no hay orgullo en el dinero, no hay satisfacción. Aunque tampoco tengo hijos.

Mi trabajo me requiere un número de horas alto, aunque tampoco tanto como muchas personas que trabajan más de quince. Me he dado cuenta de que las trabajo con gusto, porque me encanta lo que hago, pero que no estaré siempre así. Habrá momentos malos. Quiero vivir para sentirme orgulloso de quien soy, para que cada día de mi vida sea diferente. No quiero pasar en standby por los momentos aburridos ni dejarlos ir. Cada instante de nuestra vida que pasa es una experiencia, una experiencia que está ahí y nos acerca un paso más al final de la vida; a ser felices.

Cierto es que la vida a veces no es justa. Cuando tenía 8 años más o menos tenía un primo de la misma edad. Era mi mejor amigo y falleció, la vida no es justa. En cambio le recuerdo con cariño, y aún siendo pequeño, es de las personas más buenas e íntegras que he conocido. Experimentar la muerte de un ser querido es triste, pero nos ayuda a entender el tránsito que es la vida. En palabras de Jorge Manrique: “[…] Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir.”

El objetivo de la vida, es algo en lo que he pensado miles de veces, algo que en un principio pensé que era ser feliz, y luego pensé que es el que cada uno quiere darle. Resulta que no es algo que se defina tan fácilmente… Lo resumiría en la frase de: “Vive cada día de manera que seas feliz, y contagia la felicidad a tu entorno” Que sumada a las anteriores puede darnos una pista más de qué nos acerca más a nuestro objetivo vital. Si somos felices, hacemos felices a nuestro entorno y vivimos con orgullo, ya solo nos queda algo que es intrínseco a ésto. Falta pasión. Vive con pasión todos los días de tu vida, y no tendrás malos recuerdos, solo experiencias de las que aprender.

Es digno de estudio como el ser humano es el animal con más capacidad para hacer cosas y al mismo tiempo con más capacidad de autolimitarse. Hemos sido capaces de desentrañar muchos misterios del universo, de crear máquinas espectaculares, de vivir más de cien años, de escribir millones de libros, reflexionar tanto sobre de dónde venimos y a dónde vamos, y todavía hay gente que en su día a día utiliza la palabra “imposible”. Increíble. La palabra imposible habría que eliminarla del diccionario. Esa palabra es el enemigo principal de la pasión. Os dejo una pequeña comparación; los japoneses (sabéis que me encanta Japón) dicen que si un hombre es capaz de hacer algo, uno es capaz de imitarlo. Pero que si un hombre no es capaz de hacer algo, entonces tenemos la oportunidad de ser los primeros. ¿Veis que quepa la palabra imposible en su vocabulario? Existir existe, 仕切れない (shikirenai) pero no tiene cabida en su mentalidad. Por otro lado, en internet, alguien dijo que los españoles si vemos que alguien puede hacer algo se lo dejamos a él y que si nadie pudo hacerlo es que no se puede hacer. Irónico, hace 150 años nadie pensaba que un “pájaro de metal” de 175 toneladas pudiese volar, y aquí estamos. Las únicas barreras que existen, para conseguir cualquier cosa en la vida, para acabar con lo imposible, son las que nos ponemos nosotros mismos. No entendemos que hay que saltar al vacío para poder volar, que si alguien no está contento con su vida no es culpa de nadie más que suya.

Terminando con la reflexión de hoy; vivas como vivas, sea lo que sea lo que te levanta de la cama cada mañana… hazlo con pasión. Recuerda que siendo feliz, viviendo orgulloso de lo que haces y poniendo pasión en todo, el límite está más allá del cielo.

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