Y te enamoras. Pasa así porque sí, sin avisar, sin saber. Simplemente la conoces una noche y ¡BUM! ya está hecho, no queda más remedio que someterse a lo que dice el cuerpo, a lo que piensa la mente, a lo que te grita el pecho. Aunque sabes que no es lógico, que no es amor, es simple y llanamente enamoramiento.

¿Qué seríamos las personas sin el enamoramiento? Nada. El amor se busca y se encuentra con el tiempo, con el trabajo diario y con mucho esfuerzo. El enamoramiento es la esencia más primitiva del amor, es el amor por amar, es el amar por pasión y es el encontrarse pensando todo el día en ella, en su mirada, sus labios, su pelo… en su sonrisa. En todas las tonterías de las que hablasteis, en como se recogía el pelo y en como te estremeciste cuando te tocó el brazo. Pero se acaba la noche, ella se va y tú te quedas allí con un número de teléfono, un nombre y una esperanza. Una fantasía superflua de volver a veros, de escribir este texto y de imaginar situaciones que seguramente no sucederán.

Pasa un día, vuelves a la rutina. Llega la tarde y la noche, <<¿Debería llamarla?>> Decides esperar, la famosa regla de los tres días no puede estar equivocada, no debes de parecer desesperado. Otro día se marcha y sigues tenaz en tus convicciones, ya al día siguiente la llamas. Y entonces llega el día elegido, temeroso agarras el teléfono y la buscas en la agenda, encuentras su número y se abre el dilema: <<¿Y si espero hasta la próxima vez que la vea?>> <<Si quedamos no vamos a tener nada de lo que hablar>> <<Es muy posible que una chica así tenga novio>> <<Voy a esperar un poco más>>. Te asaltan todos los fantasmas de la mente y no te atreves a dar el paso, tu dedo pulgar se agarrota, no es capaz de moverse para pulsar “llamar”, estás a solo un movimiento, a apenas unos centímetros de hacerlo, de ver que pasa, pero no puedes. Cobarde.

Con tan solo una decisión, o mejor dicho una omisión, has dejado de poder conocer a una gran persona, ya sea para una posible relación o no. A un individuo que lo mismo también está pensando en ti en ese mismo momento, o que está esperando a que la llames porque no se atreve ella tampoco a dar el paso. Por tu miedo al rechazo no fuiste capaz de decir “Hola” porque piensas que lo primero que pensará será: <<¿Por qué le di mi número? Mejor le doy un corte para que me deje en paz.>> Y aunque así fuera (que poca gente es así) ¿Qué importa? Te acabas bajando de la grúa de tu enamoramiento y te despiertas de nuevo, no hay nada malo. No es violento. Un “no” no es el fin del mundo, es la señal de que has intentado algo nuevo y no ha salido como esperabas, tampoco importa, ya llegará otra persona más adecuada. El miedo es el cáncer de la vida, la mata lentamente y te va quitando todo lo que quieres y tienes.


Así que, pensándolo mejor ahora que he escrito todo ésto, voy a llamarla. Deseadme suerte.

2 comentarios en “Y te enamoras.

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