Es horrible. La espera eterna, el sentimiento de angustia. Saber que puede llegar y que no lo haga, que se quede suspendido en el aire para siempre. Esperar un segundo que se hace un minuto, un minuto que se convierte en una hora, una hora que se alarga eternamente. Esperar.

Qué caro sale comprar un sueño y que te den humo de colores, humo envuelto, embotellado. Sueños que vuelan vaporosos en el momento que abres la botella, que se marchan y se disipan entre tus dedos. Sueños de felicidad, de riqueza, fama, familia… sueños de algo mejor, sueños de humo que contaminan tu tiempo, que lo ralentizan. Sueños que no se cumplen.

Qué gran problema es entender las señales equivocadamente, esperar esa palabra que no llega, tener fe sin hacer caso al cerebro. Cómo te castiga la mente por un error del corazón, una corazonada sin fundamento. Pero en eso consiste ser humanos, en creer a ciegas a veces, en acallar la voz de la mente y seguir el instinto. No hay errores; hay lecciones. Con cada sueño que se escapa aprendemos un poco mejor el color, olor y hasta sabor del humo, del sueño fatuo. Aunque hay lecciones que nunca se aprenden del todo. Me reitero, somos humanos, tropezamos dos, tres, cuatro y más de cinco veces con la misma piedra. Y seguiremos haciéndolo.

Resulta muy curioso el formato de los sueños de humo. Nosotros mismos los diseñamos, les damos el color y olor que más nos gusta. Les ponemos nombres, apellidos, situaciones… les damos entidad, creamos el gólem. Lo atamos, lo embotellamos como si fuese el genio de la lámpara, que nos espera para cumplir nuestros deseos, y entonces lo liberamos. Desatamos a la bestia, liberamos al kraken. Éste empieza a engullir todo a su paso, lo vemos auto destruirse junto con nuestras ensoñaciones, junto con algún pedazo de nuestra alma y no podemos hacer nada más que mirar. Ver como devora el barco con el tesoro, como termina con todo lo que huela a esperanza.

Después de lamernos un tiempo las heridas, y de cumplir otras metas, volveremos a empezar. Crearemos otro sueño con humo, esta vez pensando que no nos volverá a pasar lo de antes, pensando que será diferente… pero lo que cambiará será sólo el olor y el color; tropezaremos de nuevo. La mala noticia es que es inevitable, la buena es que caerse y levantarse decenas de veces demuestra que estás vivo y que estás aprovechando tu vida.

Crea sueños, pero intenta no enamorarte de ellos. Aunque sé que no vas a hacerme caso… ya que ni yo mismo me lo hago.

¡Nos vamos leyendo!

3 comentarios en “El Gólem del sueño.

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