“Me abro al cierre”

-Albus Dumbledore, grabado en la snitch.

Tan importante es en la vida el estar abierto a toda clase de cosas, como saber el momento exacto en el que debemos cerrarlas. De nada sirve trabajar muy duramente en un negocio, en tu trabajo o en una relación si luego no terminan en una venta, un ascenso o un anillo. Y qué complicado es saber el “timing” (momento exacto) en el que hay que dar el paso, el paso final. Como dice mi mentor: “De nada te ha servido dar treinta y tres pasos si no has sido capaz de dar el último. El gasto energético fue para nada.” Porque la vida se basa en resultados, no en el esfuerzo.

Últimamente me he estado preguntando que por qué gasto tanta energías en cosas que no son realmente importantes, aunque yo les de una inmerecida importancia. Gasto mucho tiempo en atender a personas que no me importan, a preocuparme de asuntos que en realidad me dan igual, en una persona que me atrae pero que no parece corresponderme, proyectos que sé que no saldrán adelante… y otras muchas. Asuntos inconclusos a los que, o no me atrevo, o no quiero ponerles el broche final. Temas en los que temo tener éxito y en los que, en realidad, no me importaría nada fracasar.

Cuantas cosas habré dejado inconclusas. Castillos en el aire que se llevó el viento. Miedo a un fracaso, miedo al no. Un miedo del que ahora carezco la mayoría de las veces; he aprendido a aprender, he aprendido a levantarme. El miedo que no existe, como ya he hablado otras veces, que es una sensación ficticia que creamos las personas debido al empleo inadecuado de nuestros mecanismos naturales de defensa. Entender por ésto que el miedo no existe es del todo incorrecto, por supuesto que existe, pero lo empleamos de la manera más inadecuada.

Creo que a todos nos ha pasado que hemos trabajado duro por algo que nos interesa, que nos llama. Hemos invertido centenares de horas y litros de sudor para nada, porque no lleva a ninguna parte, al final no conseguimos dar el paso… la mayor parte de las veces por temor al no. No por el fracaso de algo en lo que te has arriesgado, ahí obtienes experiencia. Tiene que ver con el arrepentimiento o miedo en el último segundo, cuando hay que saltar al vacío; cuando sólo te quedaba dar el salto de fe y confiar en ti mismo y en tu tiempo trabajado. Ahí es donde falla la mayoría, esa es la zona que sólo superan los que tienen espíritu aventurero y emprendedor. Todos lo tenemos de alguna manera pero sólo algunos nos atrevemos a hacer de ello nuestra forma de vida. ¿Sabías que cuando vas a hacer paracaidismo por primera vez el instructor cuenta hasta tres pero siempre te empuja al vacío en el dos? Es algo que he visto recientemente en una conferencia de Will Smith, ésto sucede porque casi siempre nos aferramos a lo que consideramos seguro en el último segundo.

Cerrar las cosas es igual de importante que abrirlas porque, si no cerramos una puerta, el viento va  a agitar la siguiente y nos puede hacer perder el control. Es importante aprender a focalizar los objetivos, a dar prioridades y aparcar aquellos en los que no estemos interesados en ese momento. Saber priorizarplanificar es una clara señal de tener el control sobre nuestras vidas. Asumir que hay que vender/cerrar ese negocio que tanto te costó levantar, decir adiós al que fue el amor de nuestra vida, dejar marchar a seres queridos, aprender a lidiar con la muerte o aprender a morir, son claros ejemplos de a lo que me refiero. Pequeños baches que casi todos vamos a irnos encontrando y no nos quedará otra que superarlos, que cerrar esos ciclos para abrir otros nuevos. La vida es como un laberinto con cientos de puertas en las que vamos encerrando a nuestros “yo” pasados, echemos la llave y sigamos adelante.

SPOILER de HARRY POTTER: Terminando la analogía de Harry Potter, Harry sólo consiguió abrir la snitch al asumir que iba a morir, al saber que tenía que cerrar el ciclo de su vida como horrocrux para permitir el fin del mal. Podría hablar durante un buen rato acerca de lo que sucede cuando Voldemort le mata, de lo que sucede en esa estación blanca de King’s Cross, porque es un diálogo que explica muy bien metafóricamente lo que estoy hablando ahora; pero lo dejaré para otra ocasión. FIN del SPOILER.

Gracias por vuestro tiempo.

¡Nos vamos leyendo!

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