Lo importante es el ahora.

”Esperamos que pueda suceder cualquier cosa, y nunca estamos prevenidos para nada.”

-Sophie Soymonov.


La condición humana en sí misma. Parece que nos guste desafiar al destino, pues somos los animales que tropezamos mil veces con la misma piedra y, quizás, de vez en cuando aprendamos cual fue el error… y posiblemen te ni siquiera lo hayamos detectado correctamente. Pero, ¿Qué significa realmente estar preparado para la vida? ¿Para lo inesperado?

No hay un carné de vividor, ni un examen que aprobar, al menos no para los no-creyentes. Hasta el mismo Charles Chaplin decía que en la vida ”Todos somos amateur; no vivimos lo suficiente para ser otra cosa. Y esta verdad es la más grande que podrás aprender hoy.

Ésto está directamente relacionado con el tema de hoy. Es una verdad incuestionable que somos seres morbosos y curiosos, nótese el orden de la sintáctica, primero morbosos y después curiosos. Es normal que haya atasco cuando se produce un accidente, lo que no es lógico es que la gente, por lo general, aminore la marcha para mirar. Bueno, en realidad sí, el morbo, el vicio escondido del ser humano. Y es que la vida es breve, y queremos saber todo lo que pasa en cada lugar, en cada vida, en cada momento.

Llegamos solos al mundo, con la ayuda de nuestros padres y familiares o allegados; pero solos. Vivimos lo mejor que podemos con todo lo que podamos conseguir y de la mejor manera que se nos ocurra. Algunos buscan la estabilidad, otros la aventura… pero nunca estamos preparados para lo contrario. Bien es verdad en la vida de una persona estática, un cambio drástico supone algo que cambia totalmente su manera de contemplar la existencia. Pongamos el ejemplo de un trabajo estable, con un horario de 9:00 a 18:00. Una rutina cuando sales del trabajo y ahí permaneces toda la vida, hasta que llega un jefe nuevo, un traslado, un cambio radical. Lo has visto venir, siempre has sabido que podría pasar; hasta que finalmente sucedió. Cambio radical, nueva vida, inesperado. En el caso contrario también ocurre, gente que le encanta estar de un lado para otro y de repente, con los cambios tecnológicos, se ven sentados ocho horas diarias en un despacho, sabiendo que tarde o temprano su empleo iba a quedar obsoleto.

Incluso los más previsores no pueden evitar las (si me permitís la expresión) hostias de la vida. Porque hoy estás en un nivel y mañana no sé. Y no hay prevención ni consejo que sirva, porque al final todo es una ruleta con algunos factores determinantes y más números premiados que otros. Hoy te toca el gordo y mañana lo pierdes todo. Hoy estás feliz y sano y mañana te atropella un autobús. Lo que cambia es el enfoque. Y, recordando a Rocky: “Nadie golpea más fuerte que la vida, (…) y lo aguantas mientras avanzas, hay que soportar sin dejar de avanzar. Así es como se gana”

Si bien es verdad que pasamos por este mundo sin pena ni gloria, nosotros podemos hacer que cuente. Vivir no es más que tomar las decisiones que consideramos adecuadas en los momentos oportunos y, lo que recordamos entre una y otra, es lo que te queda. Los resultados al final no importan. Uno no recuerda con arrepentimiento el no tener una carrera universitaria, uno recuerda con arrepentimiento cuando decidió no estudiarla. Valga el ejemplo. Por lo tanto, debemos siempre intentar tener nuestra mirada en el ahora, independientemente de lo que nos avisen, aunque teniéndolo en cuenta… pues la torre más fuerte puede caer y el junco más flexible puede ser aplastado. Nadie está libre de las cadenas del destino.

Y es que no somos más que motas de polvo en continuo movimiento, nos desplazamos bailando en esta fiesta cósmica. Pero no olvidemos que miles de motas forman un montón y que miles de montones hacen una montaña… y miles de montañas hacen un planeta. Ya me entienden. Que cada decisión solitaria puede no verse la consecuencia, pero el conjunto forma el resultado, y si ya sumamos el conjunto de decisiones de muchas personas obtendremos los movimientos que cambian la historia.

Me gusta recordar la frase de Víctor Reyes de www.fitnessreal.es que dice que “No se estropea una dieta por una hamburguesa ni se arregla con una ensalada”. Es el cómputo global de las decisiones que tomamos lo que produce el resultado que buscamos, con discrepancias del azar o la ignorancia.

Por lo que no hay que ser deterministas, nuestra situación es influenciada por nuestras decisiones, pues somos nosotros los que afectamos a las circunstancias de otros, los cuales a su vez se mueven a través de las nuestras. Como decía el otro día, La gran familia humana, nadie está libre de ser, valga la redundancia, totalmente libre. Porque, como decía el filósofo español Ortega y Gasset ”Yo soy yo; y mi circunstancia”.

Para finalizar, esta lluvia de conceptos, simplemente animaros a que sepáis que, de alguna manera, formáis parte de algo mayor. Y muchas veces, por mucho que hagáis, no dependerá de vosotros los resultados que esperáis. Pero, mientras tanto, luchad y esforzaos al máximo por elegir bien las decisiones que tomareis, pues ya sabéis que lo importante no es la meta, ni siquiera el camino… es el día que decidisteis empezarlo; y las circunstancias y decisiones que os llevaron hasta ese momento.

Nos vamos leyendo.

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